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lunes, abril 02, 2012

Fue conocerte.

Te ví entrar bajo el calor del verano.
Pusiste tu sonrisa en la entrada, y tus cabellos se enredaron con mis pensamientos.

Entonces te llevé a lo fresco, para que tu voz me quemase con helado;
y tu cooperaste con tus ojos enfermeros, analizando y grabando.

Y nos fuímos al cuadrado a caminar, para que tus pasos me coordinasen el corazón.

¿Qué memorias me deja ese árbol que nos tapó del mundo nuevo, en ese oasis prehistórico que conservamos?

Si no vimos más estrellas, si no vimos el atardecer.
Sólo dejamos que nos cubriera la noche;
que en su cubierta oscuridad nos descubriera mil enlaces escondidos por la luz.

Finalmente, te dejé en la puerta.
Y estoy seguro que, al darme el abrazo final, me robaste una semilla de atención.

domingo, febrero 03, 2008

Primeros cinco días con Boston











Los días que han transcurrido aquí en Boston han sido de lo más agradables. El clima nos ha acompañado de una manera esplendorosa, con inclusive uno que otro día soleado, y un par de días de lluvia copiosa, pero que no han empañado las salidas en los van y las visitas a los distintos museos. El primer día, fue el orden completo y minucioso de la casa, más una salida antes de almuerzo a visitar un mall en el que me dominó una fiebre de consumismo que me levó a comprar varias cosas, no inútiles, pero que podría haber reflexionado y esperado más para comprarlas. desde ese día dejamos establecido el sistema de armar grupos de a tres para almorzar, con US$21 para el grupo.El sistema de las duchas, sólo en la noche para apurar las salidas en la mañana, ya que sólo hay un baño para la casa.Nuestros días han sido la siguiente rutina: Levantarse, comer y lavarse; salir a museo; almuerzo afuera; visita a mall; jornada en el supermercado; cena en casa y acostarse.




El segundo día, el martes 29, fuimos a patinar sobre hielo, lo que fue sin duda una experiencia un poco extrema, ya que por ser mi debut en tales lides, sufrí diversas caídas, además de la primera media hora de no poder hacer absolutamente nada sobre ese par de cuchillitos que parecían sólo resbalar sobre el duro hielo que esperaba furioso a codos y rodillas. Finalmente terminé pasándolo bien, pero muy muy adolorido. Luego, fuímos a comer, y me atreví con la cocina griega que, sinceramente, me llenó demasiado como para animarme de nuevo por largo tiempo. Finalmente fuímos al edificio más alto de Boston, el Prudential, y subimos a su último piso, para contemplar una hermosa y amplia vista de la ciudad y visitar algunas salas que ilustran su historia, llena de gente venida de todas partes del orbe.
El tercer día, el profe nos llevó al Museo de Ciencias de Boston, una mezcla entre un museo tradicional y la magia del MIM. Animales disecados, fósiles, demostraciones interactivas de las leyes de la física y la química, muestras tecnológicas y astronómicas, anatomía... salas rebosantes de cosas muy interesantes para aquellos deseoso de aprender...cosa que no se da en cierto número de mis compañeros aquí presentes. Destaco y recuerdo de manera especial el modelo a escala real del Naboo Starfighter n-1 de Star Wars presente en la sala de tecnología.Después fuimos a un mall a almorzar, donde nos atrevimos (Carlos, Felipe y quien escribe, el grupo de almuerzo) a probar una delicia tailandesa, el pollo a la naranja, una mezcla ideal de dulce y salado, pero el dueño del restaurant, al notar que eramos extranjeros salió a atendernos personalmente, y sus empleadas, descontroladas ante tal acontecimiento, nos sirvieron casi medio kilo de comida a cada uno, y a mi más pues pedí ración grande, por lo que tuvimos que botar casi la mitad, llenos como estabamos. Además, algo gracioso, fue que el tailandés, al ver que el resto de los compañeros se detenían a conversar y degustar con nosotros, enloqueció y nos bajó en casi dos dolares el precio del almuerzo, pero nadie más se entusiasmó y tan sólo los tres comimos ahí, pagando por anticipado la cuota rebajada. Mucha suerte, que redundó en unas ricas bebidas. Ese día realizé mi primera compra grande y planificada, mi traductor electrónico inglés-español, que me solucionaría los problemas de vocabulario y pronunciación que a veces me asaltaban durante mis conversaciones con los anglohablantes con los que trataba. Me encantó, con muchas funciones diseñadas para el viajero especialmente, así como al traductor y al profesor de inglés. Absolutamente profesional.
El cuarto día, enfilamos rumbo a la Universidad de Harvard, a conocer tal recinto lleno de historias y tradiciones, casa de estudios de multitud de grandes intelectuales. Fuimos más específicamente a su museo de Historia Natural, lleno de inmensas colecciones de animales disecados, muestras botánicas y geológicas, fósiles y esqueletos. Recorrer el museo completo fue un esfuerzo titánico, pues era demasiado gigante. Fue una jornada de mucho aprendizaje, pude conocer de cerca el tamaño real de muchos animales. Y de tantos de esos dinosaurios con los que soñé en mi infancia... además ¡Muchos minerales eran chilenos!
En la tarde fuimos a almorzar a casa de Tía Rosita, la gentil señora que nos ha ayudado a través de todas las generaciones ha gestionar el viaje, ya que ella trabaja en el consulado de nuestro hermoso país. Ahí comimos pizza y partimos hacia diversos centros comerciales, donde no compré nada y me aburrí mucho.
Llegamos tan tarde a Revere (La "comuna" donde vivimos en Boston), que apenas encontramos donde comprar los alimentos.



El quinto día, nuestra ruta fue hacia el Museo de Bellas Artes. Museo que, definitivamente me encantó, es decir, lo que pude ver; pues era aún más grande que el anterior, y por recordar especialmente a una personita me detuve mucho tiempo en las salas del arte egipcio... perdiéndome las muestras de Piccaso, y otras, pero es no importó. Ver muestras de arte milenaria de Grecia, Roma, Egipto, China, India, y algunas de la Europa post 1000. Excelente.
En ese lugar conocimos a un curador muy curioso, medio afeminado y que sabía sólo 4 palabras en castellano: "mariposa"(¡Uuuuy!), "alcachofa", "zanahoria" y "piña" ("pinia").
Esa tarde volvimos al primero mall. En ese lugar almorzé unas malditas plasticohamburguesas y me compré mi ansiado laptop. Pensaba comprarlo en Miami para no andar con el bulto todo el viaje, pero la mala calidad de los cyber me hubiese impedida mantener tal fluidez en la comunicación.
Y estos fueron los primeros cinco días en Boston.

domingo, julio 22, 2007

Vacaciones de Ayer y Hoy


Jamas pensé que alguna vez en mi vida, dignamente futurista iba a llegar a reconocer, alguna vez, que hubo un tiempo pasado que fue mejor. Duele admitirlo, pero en estos dias de sopor y aburrimiento, no puedo evitar remontar mi mente 365 días atrás, cuando enfilé en Bus hacia la ciudad de Victoria. ¿Cómo pude quejarme de algo alguna vez durante ese tiempo?
Empezando con que dejaba la rutina, abandonaba el mundo en el que me tocaba estudiar y responder para volar ( entiendase mentalmente, el viaje fue sobre ruedas) hacia un mundo en el cual el relajo y el descanso eran el mantra diario. Además era Victoria, o sea, mi Sur querido, donde la gente es linda y amable y las calles no apestan ni están llenas de flaites, , reggeatoneros y otras plagas que pululan por las callejuelas sanfelipeñas.
Además viajaba con un motivo especial, allá me esperaba Paula, quien habitó larga y enraizadamente en mi corazón y que tranformaba mi mundo en algo hermoso.
Y de todas maneras, desde que tengo memoria sobre lo que son las vacaciones, siempre viajaba a Concepción o Victoria, me iba de esta ciudad a descansar, con gente que me quiere y a pasarlo bien.
¿Qué ha sido de mis vacaciones ahora?...
Bueno, es entendible, la situación monetaria no está tan buena para permitirse vacacionar y además el jodido viaje a Gringolandia a fin de año, pero de todas maneras ahora en lo que es la mitad de estas malditas vacaciones miro a mi alrededor y tengo que quejarme.
Sigo aquí, en San Felipe, con sus calles apestosas, lleno de pokemones y flaites, todos creyéndose mejores que los demás por repetir 3 años y llevar la cara llena de piercings dignos de la más primitiva tribu del Matto Grosso. Unos auténticos Xerxes de 300. La ciudad por la que camino de uniforme y con mochila, recordándome a cada momento el colegio, la rutina, el stress y todos los horribles momentos del año escolar.
¿Necesito hablar de mi vida amorosa? Todo lo que había logrado quedó en el piso, todo se transformó en nada y por fortuna se ha acabado antes de pasar a mayores...
Para rematarla casi todos, y cuando digo eso es que la gran mayoría de mi gente ha viajado fuera escapando de la rutina para pasarlo bien, hasta quienes siempre se secaban aquí en San Felipe. Aunque no me puedo quejar de la compañía presente, no es lo mismo... los ausentes se notan.
Y la vida nocturna aquí es una birria, entretenida pero nada impresionante.
En resumen, mis vacaciones han sido horribles, aunque las idas a Santiago con mis viejos, a museos han sido memorables, no es lo que yo espero para mis vacaciones. Como se supone que todo es cada vez mejor, las vacaciones de invierno 2006 dejaron una vara muy alta - como ya mencioné- y estas vacaciones han estado muy lejos siquiera de alcanzarla.
Para terminar, el martes me saco ( no se si una o las 3 que me quedan) las muelas del juicio que aún no terminan de salir - incluso una de arriba está empotrada en el hueso todavía- asi que va a ser una operación de peso en mi boca que me va a dejar horriblemente adolorido ( Sin mencionar que los últimos 5 días la muela de abajo que me van a sacar me empezó a herir la encía al comenzar a aparecer y al hincharla me la sigue rompiendo la puntita de la que sale por arriba lo cual me ha tenido muy adolorido). Y para rematarla el mismo martes me saco una especie de hinchazón blanca, como una ampolla, que me apareció en el pie, en la planta, y que a veces me dolía al caminar. Asi que desde el martes tendré la cara hinchada y una herida en la planta del pie.
¡Que Vacaciones!
En fin, hay que asumir esto como una prueba más, impuesta para ver que tan duro es cada uno de nosotros.